QUISIERA SEGUIR DURMIENDO

Son las 3.45 a.m. en la descuadernada Colombia y yo quisiera seguir durmiendo, como gran parte de mis coterráneos, pero no me fue posible hacerlo, porque una inquieta neurona, ubicada en la región frontal de mi cerebro, pareciera haberse rebelado, está como loca, fuera de sí y manda mensajes, uno tras otro a todas sus compañeras, sus sinapsis las está irradiando por todo mi cerebro y logró ponerlo en «estado de alarma». El primer mensaje decía: «despierten, ¿cómo pueden fingir que están en ese periodo de higiene mental, cuando nuestro mundo llamado Iberoamérica está en una catástrofe como nunca antes hemos vivido?, despierten, ya cargaron suficientes neurotransmisores, usémoslos para comunicarnos no solo entre nosotras si no con las que están allá afuera, no perdamos la fe, recuperemos aunque sea una parte de lo almacenado hace tantos años y mostremos lo que en nuestro entorno y algo más allá está sucediendo». Créanme, yo tenía ganas de seguir durmiendo, pero fue esa inquieta neurona, la que me hizo sentar frente a este computador; intenté, tal vez un poco cobardemente, decirles a mis otras neuronas: No se dejen, ella y sus seguidoras llevan años tratando de decirnos que casi todo lo que está sucediendo en Iberoamérica, en la política, en sus gobiernos está mal, muy mal, pero ya ella, había logrado despertar a cientos de millones de sus compañeras, así que decidí escuchar y escribir lo que ella y su cada vez más grande número de compañeras nos querían transmitir. Nada fácil, como les dije al comienzo; ella manda millones de datos por segundo y dice que todo es prioritario, que «hemos sido perezosos y lerdos, que hemos permitido que aquellos cuyos cerebros están manejados por neuronas enfermas, apestadas, se estén tomando y de hecho se hayan tomado el poder en varias de nuestras naciones»; manda tantos mensajes que se podrían ver como relámpagos en una tormenta eléctrica. Repito, no es fácil seguir su ritmo de transmisión; trato de poner orden, sin embargo les pido a ustedes que me ayuden en ello; ese amasijo de información mezclado con “regaños” como cuando dijo: “no nos digan que no veían venir ésta hecatombe, éste desastre, ¿acaso no vieron tantas señales que claramente repartieron por Iberoamérica?, ¿era acaso necesario esperar a que algunos de los más degenerados seguidores de las “apestosas” se metieran a tantos cerebros?, se tomaran el mando de millones de cerebros y se dedicaran a regar sus teorías narco-socio-comunistas con la misma velocidad con la cual el virus del COVID se escapó de un laboratorio Chino e infectó y asesinó a millones de personas? No, no nos salgan ahora, con que “todo sucedió a nuestras espaldas y no lo vimos”, ¿acaso no vieron a algunos cerebros apestados, renegar de todo aquello que por siglos habían defendido?, ¿que más señales querían?, ¿no era suficiente el ver las ideas tan absurdas que se iban regando por nuestro mundo?, ¿acaso no era evidente que algo estaba mal, muy mal cuando comenzamos a ver que hasta jefes de gobierno de varios de nuestros países se hacen los de la “vista gorda” cuando se aniquilan nuestros principios y nuestros valores?.
Cálmate, mi alarmada neurona, tú y tu creciente número de colaboradoras, a quienes reconozco que me alertaban con mucha frecuencia, cuando en millones de sus transmisiones decían: “algo está muy mal, no puede ser que permitan destruir los templos, que haya países gobernados por cerebros tan primitivos que desconozcan aquello que más nos diferencia de los cuadrúpedos, nuestro lenguaje, nuestro idioma, dirigentes que hablan de “millones y millonas”. Es cierto, nos advertiste que hay “líderes” que, para disimular sus aberraciones, abiertamente digan que, “tener sexo con animales es normal siempre y cuando no se le haga daño al animal”, es que en el mundo hay muchas clases de animales que equivocadamente o no, son considerados «humanos», la situación es tan aberrante que algunos de ellos adquieren la posición de presidente, de gobernantes y eso mi querida, nos debe hacer pensar, ¿en qué condiciones éticas y morales estamos los gobernados por este tipo de sujetos; se trata de «líderes» que no solo maltratan nuestra forma de comunicarnos con los demás, al lesionar nuestros idiomas, sino que además han creado una «aberración jurídica», que trata de hacer ver al hombre universalmente culpable y a la mujer inocente, cuando ambas premisas son falsas y mentirosas, pues no es nuestro sexo el que nos hace “culpables o inocentes”.

Claro que nos alertamos todos cuando dijiste: “Ojo que, por ahí andan unos tan dañados por la peste neuronal, que ya dicen que hay un «número indeterminado de géneros en la especie humana» y que ellos mismos no saben si son hombres o mujeres; que algunos se “perciben como culebras, rinocerontes, moscas, mosquitos o como cualquier otro tipo de animal vertebrado o invertebrado”, todo eso, mi ahora «admirada y respetada neurona» y mucho, mucho más, tú y tus colaboradoras nos lo habías puesto de presente. ¿Cómo negar ahora, que también nos informaron ustedes sobre el daño que la «Peste Neuronal» más conocida como “Socialismo del Siglo XXI, los CastroChavistas, que se apellidaron como los “Progresistas”, estan haciendo en Iberoamérica?; también
reconozco que advertiste que la peste en cada país sufrió diferentes metamorfosis, que en varios logró camuflarse entre otras neuronas, a un extremo tal que, ya abiertamente en algunos reconocen que «se nutren del cultivo, procesamiento y tráfico de drogas dañinas para el cerebro humano» y que algunos en su afán de dañar el mayor número de cerebros en el menor tiempo posible, plantean “legalizarlas”.
Me consuela y me alegra cuando me dices que tu y tus colaboradoras creen que aún se puede hacer algo y evitar que «la peste» siga expandiéndose y que se puede lograr eliminarla, como se ha hecho con otras tantas pestes que aquejan a nuestra especie humana; pero, que es necesario despertar, reconocer que esa peste existe, el daño que está causando y entonces organizar ejércitos de personas que por éste y otros medios hagan ver la verdad del daño que en cada país el narco-socio-comunismo está causando.
Solo se supera el mal, cuando lo reconocemos; no se procura sanar una persona, una nación hasta que se reconoce su enfermedad y se conocen las consecuencias de ella, y se ve la urgencia de aplicar el tratamiento; en Iberoamérica tenemos muchos dirigentes, presidentes y gerentes, que están «enfermos», del cerebro que solo les interesa robar a sus pueblos y por eso necesitan enfermarlos con sus falsas ideologías porque así pueden manejarlos con más facilidad. Despertemos, hagamos despertar a millones de cerebros y busquemos la vacuna en cada pueblo, en cada nación para acabar o contrarrestar el narco-socio-comunismo que nos ha enfermado.
Deja un comentario