ASI FUERON LAS COSAS #6
Negociación de un secuestro
SONÓ MI CELULAR Y LES ACLARO: YO NO BAUTICE A LAS SUCURSALES DEL INFIERNO COMO «El CIELO»

Los malos no van al Cielo; lo sabemos desde niños, por lo tanto los secuestradores ni de paso podrían ir al Cielo; lo llamé así porque como lo dije al inicio de esta narración, recordarán que fue un soldado el que me dijo: “SIGA SUBIENDO, MAS ARRIBA ESTAN, PREGUNTE EN EL CIELO”; https://jogalarosa.blogspot.com/2021/07/siga-subiendo-mas-arriba-estan-pregunta.html, pues eso hice, llegué a esa vereda que estaba casi tan alta como el cielo, aun sin estar de acuerdo con su nombre, porque por ahí pasaban la víctimas de esos secuestros, quienes vivían un verdadero infierno. Por allí, por el sitio irónicamente llamado El Cielo, pasaron muchos secuestrados y sobre todo pasaban los demonios que los secuestraban; en
aquella mesa de 16 a 20 puestos, aquella anciana de piel color tierra, muchas veces le servía las comidas a esos demonios y tal vez se sentaba a comer con ellos. Sonó mi celular, el numero era desconocido y distinto como las otras veces que él llamaba, no había duda, era uno de los diablos porque enseguida me dijo, “padrino, tenemos que vernos, tenemos que cerrar el negocio, nos vemos mañana en Santa Marta, temprano en uno de los restaurantes de la entrada, yo me guiaré por su vehículo y nos sentamos a negociar”. Marqué a mi compañero de viaje, ya no iría más solo, era alguien muy conocido, muy querido en la familia, que lastimosamente falleció años más tarde en un absurdo accidente, era de los buenos de verdad, no de los que volvemos buenos después de muertos; su respuesta fue, listo nos vemos, ¿dónde y a qué hora?; así era él, dispuesto siempre a ayudar, personas así no deberían morir tan tempranamente, pero la vida tiene misterios que nunca descifraremos; le dije el sitio y hora para recogerlo muy temprano el día siguiente. Nos saludamos y él enseguida me dijo: para dónde vamos? ¿quiere que conduzca yo?, si no pude dormir bien yo, me imagino como lo pasaría usted. Nos conocíamos desde hace años, él trabajaba con mi familia, pero contrario a quien trabajaba con el secuestrado y que se negó a acompañarme, Luis se ofreció a ir conmigo: “todo el tiempo que fuera necesario y para donde fuera”. Siempre que veía a Luis a mi lado en esas correrías, me decía, “pensar que el grandulón tuvo miedo de acompañarlo”; lo dicho, la vida tiene misterios y no es “color de rosa”. Le conté a Luis, que no era solo de noche, que las 24 horas del día, me la pasaba pensando en que “todo iba muy lento, en si yo lo estaría haciendo bien; él está vivo, sabe montar muy bien a caballo, le lleve suficientes medicamentos en aquel encuentro anterior con los captores, pero alguien me dijo que a veces ellos se los roban para su gente; tantas cosas vienen a la mente, que con los solos pensamientos que pasaban día y noche por mi cabeza, podría escribir un libro de terror y suspenso; no podía creerle al “negociador” y todo se convertía en un enigma hasta la próxima reunión; solo la liberación traería de nuevo la tranquilidad.

Íbamos andando a buen ritmo, conducía yo, siempre me gusta hacerlo, desde que tuve un terrible accidente varios años atrás, https://jogalarosa.blogspot.com/2021/01/tunel-luz-angeles-o-diablos-cielo-o.html ; desde entonces no dejaba conducir a los conductores que me correspondían por los cargos que ocupaba, era mejor que me acompañaran a que condujeran; seguro lo harían mejor que yo, pero solo me siento seguro cuando yo lo hago. Llevábamos solo unos 20 minutos de carretera, tal vez menos, solo habíamos pasado por Valencia de Jesús una población pequeña con una Iglesia colonial que fue construida en 1.590; si buscan la historia de La Nueva Valencia de Jesús, conocerán muchas cosas interesantes, porque en la colonia fue un centro importante por su ubicación o más bien por su reubicación luego de que fuera construida originalmente en las estribaciones de la Sierra Nevada, y fuera asediada frecuentemente, por eso la trasladaron más abajo y la llamaron La Nueva Valencia de Jesús. Ya habíamos pasado por ese pueblo colonial cuando sonó mi celular. «Padrino, ¿ya está en carreteras, por dónde viene?»; respondí, estoy en la vía muy lejos aún; nunca les precisaba por donde iba cuando me llamaban, no podía esperar nada bueno de ellos; seguidamente me dijo: devuélvase padrino, la zona por donde usted viene está llena de “perros”; andan como locos por todas partes buscando a la señora esa que pillamos, la de la familia esa importante de allá, es imposible reunirnos, ya lo llamaré padrino cuando esto se calme y podamos movernos, regrésese. La nueva víctima de esos bandidos, era una persona amiga, muy amiga desde mi año de servicio social obligatorio, que todos los médicos hacemos para poder ejercer en Colombia; su tío había sido senador, ministro y en el momento del secuestro, su primo era congresista; además tenía varios parientes en cargos muy importantes a nivel nacional; ella ejercía como asesora de paz del Departamento y era sobrina de la Ex Ministra de Cultura quien fue secuestrada y asesinada por otro grupo guerrillero autodenominado FARC; yo la conocía bien y sabía que ella les daría “guerra”; además las FARC no aguantarían la doble presión militar y política que este secuestro trajo; ellos, habían asesinado a su tía, una persona muy querida en nuestro departamento, reconocida nacionalmente y terminaría saliendo libre, como gracias a Dios sucedió. Yo me mantenía muy pendiente de la liberación de mi amiga, no solo por ella, sino también para que se reanudaran mis encuentros con los bandidos y se pudiera resolver nuestro secuestro; transcurría el mes de noviembre del 2001, abundaban rumores de todo tipo como pasa siempre, algunos decían que pedían millones en dólares, por ella, otros que era un secuestro político; la verdad, solo la saben las partes involucradas, la víctima y sus secuestradores; ella fue secuestrada en la primera quincena de noviembre y si mal no recuerdo liberada por el frente 41 de las FARC el 30 del mismo mes; algo me hace pensar que el secuestro fue más de carácter político que económico. Me alegró su liberación, siempre he tenido gran aprecio por ella, además y debo ser sincero su liberación me hacía, “volver a esperar la llamada”, la que en efecto se produjo pocos días después, cuando el ejercito salió de la zona y volvió a sus batallones. El departamento del Cesar en los años anteriores al 2002 parecía ser la caja o más bien la chequera de esos bandoleros; estábamos invadidos por todos los grupos, pero primordialmente las FARC y el ELN tenían azotada la región y tenían infiltrados en muchas partes e informantes a todo nivel; los gobiernos de entonces, temerosos y apáticos no querían enfrentarlos, eso condujo a la más grande inseguridad que vivimos por esa época. Lastimosamente el Acuerdo de Paz negociado entre el gobierno Santos y las FARC años mas tarde, fortaleció a esos grupos que ya se encontraban bastante diezmados por la incansable labor que desarrolló el presidente Alvaro Uribe Velez durante sus dos gobiernos; dicho acuerdo nos retrocedió de nuevo.
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