A varios miles de kilómetros de distancia, mi abuelo, me había dicho que, hiciera “pucheros” si mi mamá iba a cerrar la ventana de mi habitación, porque con el viento que salía desde su apartamento a eso de las cinco de la mañana y que llegaba unas 12 horas más tarde, él me iba a contar muchas cosas; por eso hice pucheros, lloré unos pocos minutos y mamá que siempre sabe que quiero, regresó a la ventana y me la dejó abierta; enseguida sonreí y con eso me gané unos besos de ella. Todo estaba listo, yo tenía algo nuevo y muy importante que contarle a mi abuelo.
Según el abuelo me explicó, todo lo que yo piense o imagine, que tenga que ver con él, lo recibirá horas más tarde; yo estoy emocionado, acabo de cumplir 7 meses y cuatro días, escuché la conversación de mis papás que decían: “llevemos al nene a dar una vuelta, tanto encierro es aburrido para todos y se va a poner feliz cuando vea todo lo que va a conocer”; enseguida pensé: ”el mundo nuevo al que llegué debe ser muy grande, porque yo ya conocía tantas cosas que me habían mostrado en la casa, afuera en el patio, donde me gustaba mucho estar cuando no hacía frío, mis dos guardianes, mis perros Emilio y

Olivia, que me cuidan y me quieren mucho; me acompaña también un oso de peluche, un “monito” gracioso, que vive en mi cuna, unas cositas que cuelgan de ella y que me gustan porque se ríen todo el tiempo, y ahora, parece que hay muchas más cosas que me van a llevar a conocer”.
Mi mamita y mi papá, me explican que mis abuelos, son los papás de ellos, que están lejos, pero me los muestran por un aparato que se llama celular; eso lo sé porque, cuando no lo encuentran siempre mi papá dice: “¿amor donde deje mi celular, no lo has visto?” Y ella, casi siempre le dice dónde está o cuando no lo sabe, con el de ella hace algo y el celular de mi papá se pone alegre, se ríe varias veces y él lo recoge, le dice gracias y otras cosas, que deben ser bonitas porque mi mami sonríe; a mí me gusta cuando ella sonríe y por eso yo también me río mucho cuando ella me habla o me da besos. Papá, dice que está listo para salir, para que no nos agarre la noche; yo ya sé, que la noche es cuando está oscuro, lo que no sé, es por qué no quieren estar afuera conmigo y con la noche.
Me pusieron ropa de esa que mamá dice que es para salir, papá me abrazó y nos subimos al carro; a mí me gusta que me carguen, se siente muy bien y me da calor y me alegro; lo que no sé es, si los otros papas abrazan a sus hijos, ojalá lo hagan, porque uno se siente muy importante, eso alegra mucho. Cuando estamos en el carro grande de papá, me ponen en una silla en el puesto de atrás, dicen que para evitar accidentes y para que no me pasé algo; eso, no sé qué es, pero cuando ya pueda hablar se los voy a preguntar; ¿por qué si me gusta que me carguen todo el tiempo y si yo me agarro a ellos, me ponen en otros sitios en vez de tenerme todo el día cargado?; esas cosas son de las que no entiendo, las que ellos, cuando no entienden, llaman “preocupaciones”; bueno, pues esa es una de mis más grandes preocupaciones.
Llegamos a un sitio muy lindo, no sé si todo lo que me falta por conocer sea así, pero si lo es, debo conocerlo pronto; abuelo, hay muchas luces, uno se sienta en unas sillas que son, según dijo mami para montar en caballos, que son unos animales muy muy grandes, así deben ser los gigantes de los cuentos, que los visten con sillas para pasear, pero papá dice que yo todavía no puedo montar en los de verdad; ninguna de las otras sillas, se parecen a estas, me gustan más estas, parecen para jugar, tienen muchas partes y mami dice que ella ha montado caballo en tu finca y en la de unos tíos que no conozco; voy a crecer rápido y voy a montar como mi bisabuelo, como tú y como los tíos que no conozco, y me voy a pasear, voy a llevar a mis papis, porque si los dejo, se ponen tristes y puede que lloren. Abuelo, en este sitio hay muchas cosas que no conocía, seguro tú ya has visto todo esto y la gente me habla, yo a ellos no los entiendo, pero mis papás sí y se la pasan sonriendo y a todo dicen gracias.
Siempre me agarran para que no me caiga, dicen que estoy creciendo y yo creo lo mismo abuelo, si vieras como era antes, muy pequeñito y vivía en una piscina muy sabrosa y no me daban tetero, era como una manguerita por mi barriga y por ahí como que me alimentaba mi mamá, ella me hablaba mucho y cuando papá regresaba del trabajo, ella y yo nos alegrábamos, él enseguida preguntaba por mí, eso nos ponía felices y hablaban de cuando yo naciera, muchas cosas; abuelo no estoy seguro, pero creo que ya nací, no entiendo eso tampoco, se lo preguntaré a mi mami cuando haga eso de hablar, por ahora, entiendo algunas cosas, porque fui creciendo y me puse muy grande y ya no cabía ahí, entonces, hicieron algo, no recuerdo abuelo que pasó, pero me ayudaron a salir; en donde estaba era muy agradable estar, los oía hablar, mis papas siempre hablaban de cuando yo sea grande; eso, no lo entiendo y tú me lo vas a explicar, por eso necesitamos que dejen la ventana o la puerta abierta para que el viento nos ponga a hablar.
Yo sé que la abuela me quiere comer,que cuando ella lo dice, todos se ríen, pero abuelo, no será como ahora que ya soy más grande y me dan unas cosas que llaman papillas, que no son teteros, me las dan con “cucharitas” y yo las tengo en la boca y me las como; ¿abuelo, así no es que me va a comer la abuela, verdad que no?, porque ella dice que a besos y eso no lo entiendo; ¿Cómo me va a comer a besos?, esa es otra de mis preocupaciones, porque si la abuela me come, entonces qué pasa conmigo después, me vuelvo popó?, dile que es mejor que no me coma, que me dé los besos, sin comerme todo, como ella dice cada vez que se emociona con mis fotos; abuelo, mejor enséñale el truco del viento, yo quiero hablar con ella cada rato, como contigo, y enséñale también a mi tío, pero no te pongas celoso y así hablamos los cuatro o mejor todos, con mis papás también. Abuelo, ¿Cuándo les enseñas nuestro secreto?
Me bajaron de la silla, dicen que para que yo no me canse y también porque ya llega la noche y nunca quieren que la noche llegue y estar conmigo afuera de la casa, ¿por qué será eso abuelo?. Ya vamos para la casa, después te cuento más cosas y tú me cuentas las tuyas, porque adentro del carro el viento es diferente y no es tan bueno para hablar contigo, es un viento raro, no es como del que me llega en la casa; abuelo, no te olvides de enseñarles cómo es que los dos hablamos, te prometo que contigo hablaré más, no te pongas celoso, así, le dice mi mami a mi papá: no te pongas celoso, cuando le coqueteo a mi mami. Chao abuelo, en la próxima charla me cuentas lo que el viento del carro no nos dejó hablar hoy.
Deja un comentario